Reglas del juego

"MES: DICIEMBRE"

Volviendo a la primera semana de mi gobierno, sentí necesario plantearles a varios grupos de la sociedad las reglas del juego que esperaba operaran durante mi régimen. Recibí tanto a los directores de los principales medios de comunicación como a comentaristas, columnistas y editorialistas. Les destaqué que la falta de veracidad intencionada es delictiva, y que también se tipificaría el delito de deslealtad en el uso inadecuado de la información gubernamental. Señalé que las disposiciones legales aclaran los límites de su acción y que dichas disposiciones protegen a toda la sociedad, lo que también a ellos beneficia.

Me reuní también con todos los dirigentes de los partidos políticos. A ellos les expuse mi voluntad de diálogo y de apertura política. La reunión se desarrolló muy positivamente.

De las audiencias concedidas en esa semana, la más conflictiva fue la que sostuve con los empresarios. En ella, Manuel Clouthier, del Consejo Coordinador Empresarial, señaló que deseaba hablarme de manera honesta, frente a frente. Tuve que pararlo y hacerle ver que el diálogo que íbamos a sostener no era entre iguales, pues él representaba a un grupo y yo a todo el Estado.

Les hice ver que estaba abierto a platicar con ellos sobre problemas específicos relacionados con su actividad productiva, pero no a discutir problemas de ideología o doctrina, aclarando que este tipo de discusiones correspondían al ámbito de los partidos políticos. Propuse que los empresarios deseosos de abordar problemas ideológicos lo hicieran por medio del partido político al que pertenecieran o con el que más simpatizaran, y no organizando reuniones y campañas publicitarias como “México en la libertad”. Les aclaré que, en caso de persistir su intromisión en el terreno ideológico, me vería forzado a pedirle a mi partido, el PRI, que respondiera mediante una contraofensiva ideológica.

Finalmente, los empresarios me plantearon que las reformas legislativas significaban un avance del estatismo. Yo los invité a estudiar dichas reformas antes de comentarlas. Mi actitud los impactó considerablemente, por lo que decidí concederles una audiencia posterior para suavizar el diálogo.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.