Guatemala: ataques a refugiados

"MES: ABRIL"

El 30 de abril, 200 soldados guatemaltecos penetraron en territorio mexicano y atacaron el campamento El Chupadero, ubicado en Chiapas, seis kilómetros al norte de la frontera. Según el parte médico, cuatro hombres, una mujer embarazada y un niño de seis años fueron torturados y asesinados.

La afluencia de refugiados guatemaltecos a México se inició en 1980, cuando el presidente Romeo Lucas García desató una campaña para acabar con la guerrilla radicada en las montañas de Huehuetenango y el Quiché. La acción militar ha incluido el asesinato de aquellos campesinos a quienes considera sospechosos de apoyar a los rebeldes. Muchos sobrevivientes cruzan la frontera mexicana para escapar de la agresión. Actualmente existen poco más de 40 000 asilados en campamentos establecidos por el gobierno mexicano. Sin embargo, debe haber muchos más dispersos por el sureste.

El gobierno guatemalteco siempre ha visto con desconfianza nuestro apoyo a los refugiados y sostiene, aunque se le ha probado lo contrario, que quienes se albergan en los campamentos son, en su mayoría, guerrilleros. Por ello, en el curso de los últimos años, las tropas guatemaltecas han cruzado en varias ocasiones la frontera mexicana para matar o secuestrar a los refugiados.

El 2 de mayo, la Secretaría de Relaciones Exteriores presentó una enérgica protesta ante la Cancillería de Guatemala y responsabilizó a ese gobierno por la reciente incursión de hombres armados en nuestro territorio. El gobierno de Guatemala respondió que el incidente fue provocado por los guerrilleros y responsabilizó al gobierno de México por la seguridad de aquéllos a quienes brinda refugio.

Nuestra respuesta, como lo anunció Manuel Bartlett el 9 de mayo, consistió en proponer el traslado de los refugiados de Chiapas a Campeche, esto es, en alejarlos de la frontera para evitar que sean agredidos violentamente. Esto reduce su movilidad, e inevitablemente coarta la posibilidad de que regresen a Guatemala.

Esta decisión, que me propusieron conjuntamente Gobernación, Defensa y Relaciones Exteriores, fue negociada con la ONU y con Guatemala. Sin embargo, su aplicación, iniciada el 29 de mayo, ha sido obstaculizada por los mismos refugiados quienes, ante la inminencia de su reubicación, se han dispersado por la selva chiapaneca. Su resistencia ha encontrado apoyo en el PSUM y en la Iglesia católica.

La actitud de los refugiados obedece a que son gente muy apegada a su tierra.

Si están fuera de ella es porque temen por su vida. La mayoría son indios monolingües que no hablan español.

La presión migratoria en nuestra frontera sur puede agravarse, pues no veo ninguna salida de corto plazo a la pésima situación política que vive Guatemala. El arribo de refugiados es un problema con el que tendremos que aprender a vivir, ya que no tenemos forma de impedir la migración. ¿Cómo, si los Estados Unidos no pueden controlar su frontera sur, vamos nosotros a poder con los centroamericanos? No tenemos policía y apenas estamos construyendo una carretera fronteriza. Además, no creo que sea positivo llenar de militares la zona.

El flujo de refugiados guatemaltecos debe servirnos como recordatorio constante de que no podemos permanecer indiferentes ante la violencia y la inestabilidad que cunden en Centroamérica.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.