Situación latinoamericana

"MES: FEBRERO"

El 23 de febrero pedí autorización al Congreso de la Unión para viajar a Colombia, Brasil, Argentina y Venezuela. Consideré necesario hacer una gira internacional, porque hasta ahora me he limitado a promover desde aquí al Grupo Contadora y a recibir la visita de presidentes extranjeros. No creo que deba permanecer en una actitud de quietud en una época que se caracteriza por la entrevista directa.

Además, el momento es oportuno, porque Latinoamérica está apuntando hacia una democracia. Hay signos de que hasta en Uruguay, y aun en Chile, se está liberalizando la situación. Finalmente, la crisis económica interna exige replantear las relaciones de cooperación internacional de México.

En el terreno interno, me parece que es un momento adecuado para salir, porque ya no está en duda la estabilidad interna, como lo estuvo el año pasado, cuando incluso en el ámbito internacional se llegó a cuestionar si el gobierno duraría sólo unos meses o si sería capaz de tomar las riendas en la crisis. Ahora ya se vio que sí hay gobierno, que hay autoridad y que el país está caminando.

Habrá críticos de mi viaje; críticos que se molesten porque el viaje significa un gasto, o aquellos partidarios extremos de los Estados Unidos que piensan que no tenemos por qué relacionarnos con los países latinoamericanos.

Por otro lado, habrá quienes se preocupen por el riesgo de problemas durante mi ausencia. Sin embargo, yo tengo el recuerdo de que siempre que el Presidente sale del país, se da una tregua nacional. Nadie busca crear problemas, pues tanto los miembros del gobierno como los grupos de presión están conscientes de que la estabilidad es esencial para su juego, y que resulta peligroso jugar durante la ausencia del Presidente.

Con el viaje espero lograr, esencialmente, un acercamiento político. Quiero ratificar mis buenas relaciones con Betancur, llevar a cabo una primera entrevista oficial con Lusinchi, fortalecer el acercamiento México-Brasil, y tener un encuentro con Alfonsín, que significará todo un reencuentro de México y Argentina. La cercanía de nuestras relaciones con estos países latinoamericanos permitirá una mayor cooperación económica.

Por otro lado, no quiero que nos encerremos en la política de Contadora, sino que con este viaje, que será de trabajo y no de promoción personal, quede claro que nuestras relaciones exteriores se interesan por toda Latinoamérica y se amplían más allá del problema actual de América Central.

Ahora bien, han ocurrido en los últimos meses varios hechos llamativos relacionados con el área centroamericana, pero que aún no han tenido, en el fondo, repercusiones de importancia. En primer lugar, el 11 de enero apareció el Informe Kissinger, que vino a ser la confirmación y el aval de la política de Reagan. Quizá con él se dio un peso específico mayor a la problemática económica y política del área, aunque la reacción en los mismos Estados Unidos fue de escepticismo, pues se consideró que el informe sólo era una maniobra del Presidente.

En el ámbito salvadoreño se ha hecho más evidente la intención del FDR y el FMLN de formar un gobierno de representación amplia y un ejército mixto. En ese contexto apareció la convocatoria a elecciones generales, lo que representa un intento por desarrollar dentro de El Salvador una vida institucional que dé un marco de democracia a lo que está ocurriendo.

El resultado de las elecciones, que tendrán lugar en marzo, aún está por verse. Si gana D’Aubuisson, que es la extrema derecha, la situación se radicalizará y se tornará más difícil. En cambio, si gana cualquiera de los otros candidatos, podría avanzar el esquema de un entendimiento entre el gobierno y la guerrilla.

En cuanto a la renuncia del Presidente panameño, el 13 de febrero, la única información que tengo es que se debe a un distanciamiento entre Ricardo de la Espriella y la Guardia Civil.

Respecto a los anuncios sobre una posible militarización de Costa Rica, no tengo más información que la que ha salido en los periódicos, pero supongo que es resultado de esas altas y bajas que tiene la política costarricense, como resultado de los pactos que el presidente Monge tiene que hacer, tanto con los conservadores de su propio equipo como con aquellos grupos nacionales que quisieran la entrega total a los Estados Unidos. Dado el contexto difícil en que se mueve Monge, se entiende que a veces aparezcan noticias sorprendentes y aun contradictorias.

La situación centroamericana sigue igual. Sepúlveda está optimista porque los cambios presidenciales en Venezuela y Panamá no sólo no obstaculizaron el desarrollo de la política del Grupo Contadora, sino que fue ratificada.

Por otro lado, los grupos de trabajo de Contadora están ya formulando un documento que aparecerá a finales de abril, y que permitirá que se continúe de una manera más específica con el proceso de negociación.

Así que la ganancia real de Contadora es que no se ha agotado, y que existe en torno suyo un consenso internacional favorable. Incluso en Estados Unidos, donde el Grupo Contadora no es visto con demasiada simpatía por el gobierno, ha adquirido el respeto de la opinión pública y el apoyo de los demócratas. Todo esto ayuda a la contención de la violencia.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.