Cambio de gobernador en Yucatán

"MES: FEBRERO"

Sin escándalos ni movimientos abiertos en su contra, logramos persuadir al gobernador de Yucatán, general Graciliano Alpuche Pinzón, de que solicitara una licencia en el desempeño de su cargo, haciéndole ver que no podía manejar los problemas del estado. Esto, que equivale a una remoción, ocurrió el 16 de febrero.

No tuve un esquema apriorístico para destituirlo, ni lo tengo respecto a otros. En general, quería darles a todos los gobernadores la oportunidad de actuar. Yucatán me preocupó, porque se puede encender, dando lugar a perturbaciones de la paz social. No quise esperar a que se ahogara el niño para tapar el pozo, sobre todo porque llegué a la convicción, después de haber pedido información a diferentes secretarios de Estado y de haber consultado de manera informal a la población yucateca, de que el gobernador no podía con el paquete.

Traté el asunto con el secretario de la Defensa, pues Alpuche es militar. El general Arévalo me dijo que Alpuche estaba dañando el prestigio del Ejército, por lo que no sentía que su remoción creara malestar entre las Fuerzas Armadas.

Cuando el PRI y Gobernación me consultaron el problema, les pedí que platicaran a fondo con él, para ver si lograban su retiro sin escándalo. Se consiguió por la vía de la convicción y sin las amenazas de pisarle la cola que algunos suponen, aunque es conocido por su nepotismo y amiguismo, y, sobre todo, porque en lo que se refiere a sus amigos, soltaba el gato a retozar en lo relativo a dinero. Pero lo más importante es que el consenso de la opinión en Yucatán lo considera poco apto.

Por otro lado, uno de los aspectos importantes que tuvimos que analizar fue el de las futuras elecciones en ese estado, pues si no se hacía algo, el PRI podía perder, entre otras cosas, la presidencia municipal de Mérida. El mayor conflicto político se debía a que el candidato de Alpuche a la dirección de la Liga de Comunidades Agrarias no es de la confianza de la CNC.

La decisión a favor de Víctor Cervera Pacheco se tomó comparando su personalidad con la de Víctor Manzanilla Schaffer. Con Cervera Pacheco, que es el político yucateco con más currículum, se encontró al candidato adecuado. Tiene enemistad con Carlos Loret de Mola, pero en otros sectores hay tolerancia para él. Cuando Cervera estuvo en la CNC, la mantuvo sin sobresaltos. Hizo un papel decoroso, aunque no haya sido un líder brillante, pero eso también se debe a que ésa era la política esperada de la CNC. Durante mi campaña electoral, Cervera se alineó conmigo, a pesar de que había rumores de que simpatizaba con García Paniagua.

Cervera fue bien recibido en Yucatán, casi se podría decir que con entusiasmo, pues la medida se consideró preventiva de un mal mayor. El conflicto en Yucatán pudo haberse extendido a todo el sureste, ya que Mérida es la capital política tradicional del área.

En la actualidad hay otro gobernador que me tiene preocupado: Enrique Velasco Ibarra, de Guanajuato. Se le puede calificar de frívolo, pues no atiende su trabajo y tiene al estado desarticulado.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.