Partido Acción Nacional: Convención Nacional

"MES: FEBRERO"

La Convención Nacional del PAN tuvo lugar del 10 al 12 de febrero. En ella, Pablo Emilio Madero sustituyó a Abel Vicencio Tovar en la presidencia del partido.

Nosotros no intervinimos en el cambio, pero nos mantuvimos informados. Vimos que el grupo de Jesús González Schmall, ligado al internacionalismo democristiano, causaba temor entre los panistas tradicionales, quienes lo consideraron “acelerado”. Por ello apoyaron a Madero, quien también gozaba de la simpatía empresarial. Así que Madero parece ser un buen candidato para el PAN en su conjunto. Es razonable, es una figura nacional, puesto que fue candidato presidencial, tiene el respeto de la mayoría y el apoyo de los empresarios.

El PAN se ha ido transformando en un partido que persigue posiciones electorales y que ha olvidado su ideología. En su demérito puede decirse que tiende a convertirse en un partido electorero que sólo busca capitalizar la crítica al gobierno para ganar posiciones. Representa un riesgo para el PRI, puesto que la política económica es dura y genera protestas.

Acción Nacional será el receptáculo del voto crítico, particularmente del voto urbano. Tiene apoyo empresarial y del clero, pero dudo, como por ahí se afirma, que reciba apoyo abierto y decisivo de los Estados Unidos, aunque en ese país exista simpatía por el bipartidismo.

La Convención Nacional del PAN, y particularmente las declaraciones críticas de Madero en torno a las relaciones entre el Estado y la Iglesia, abrieron de nuevo la puerta al debate sobre las limitaciones constitucionales a la educación religiosa y a la personalidad jurídica de los sacerdotes. En él participaron varios jerarcas religiosos, algunos de los cuales incurrieron en ataques directos al Estado. Esta polémica es inconveniente, pues implica riesgos políticos inaceptables por el momento. Por ello, lo mejor es dejarla pasar con el menor conflicto posible.

La oposición de la Iglesia a los artículos 3o. y 130 constitucionales ha sido permanente; por ello se desató la guerra cristera. Emilio Portes Gil logró un arreglo entre el Estado y la Iglesia en 1929, sin modificar la Constitución, pero aceptando que el Estado sería muy tolerante ante la actividad eclesiástica. No obstante, el clero mexicano nunca ha quitado el dedo del renglón, y esto es una bandera para Acción Nacional.

El clero me dice que su situación es absurda, surrealista, kafkiana. Acepta que la separación entre el Estado y la Iglesia es definitiva, pues así lo exigen los tiempos. Empero, insiste en una revisión sobre su estatus jurídico, ya que la falta de personalidad de los sacerdotes les complica enormemente su situación patrimonial, y ya están cansados de vivir apoyados en prestanombres. Las relaciones con el Vaticano no les preocupan tanto.

Yo he establecido contacto con diferentes grupos de la Iglesia, ya que su heterogeneidad actual implica que no hay un líder único respetado por toda la clerecía. Les he hecho ver que el país no está maduro para la revisión que ellos quieren, que podría provocar un conflicto nacional.

Además, en este momento no quiero añadir el ingrediente religioso a la crisis económica y social, pues ya bastante compleja es la situación tal como está.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.