Renovación moral: medidas preventivas y correctivas contra la corrupción

"MES: ENERO"

El 19 de enero, la Procuraduría Fiscal denunció ante la Procuraduría General de la República al ex director de la Policía del Distrito Federal, Arturo Durazo Moreno, por fraude fiscal. Sus casas fueron cateadas en esa fecha, y al día siguiente se le acusó de contrabando y acopio de armas.

La opinión pública recibió la noticia con júbilo, pues su fama como narcotraficante, estafador y corruptor del cuerpo policiaco estaba muy extendida. La rabia popular en su contra es enorme. Todos quisieran verlo encarcelado, aunque reconocen que será difícil aprehenderlo físicamente; como ex policía y gánster tiene muchas conexiones que lo pueden proteger. Recordemos que la corrupción policiaca no es exclusiva de México. Por ejemplo, cuando estuvimos a punto de apresar a los defraudadores de Pemex, Jesús Chavarría e Ignacio de León, nos dijeron que fue la misma policía de Houston la que les informó lo que iba a ocurrir.

Ahora bien, las demás acusaciones públicas que se le han hecho a Durazo, sobre todo aquellas contenidas en el libro Lo negro del Negro Durazo, son muy difíciles de comprobar, porque no es suficiente el testimonio de una persona.

Por otro lado, es de dudarse la conveniencia de escarbar mucho más a fondo en todo lo que rodea a Durazo. Tenemos que aceptar que existen intereses creados que reaccionarían. Yo creo que no hay que darle mucho vuelo a la matraca. Habrá que ver qué reacción hay en la policía y en la delincuencia. La situación pone nervioso al Estado Mayor, pues cree que aumentan los riesgos de seguridad para mí y para mi familia.

El riesgo de escarbar en el basurero también consiste en que baja la moral de la población, pues todos, de alguna manera, se sienten cómplices al haber tolerado semejantes monstruosidades. Considero que el camino es hacer ver que las cosas están cambiando, que la renovación moral es un programa serio y profundo, no la excusa para crear un clima de terror o de escándalo político.

Hay que destacar que ya ha tenido su impacto en reformas constitucionales, en una nueva Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos, en modificaciones a la Ley de Contratos de Obras Públicas y en disposiciones administrativas que están haciendo énfasis en los aspectos preventivos de actos corruptos por parte de funcionarios públicos. Hay también avances importantes en los programas administrativos relativos a la seguridad pública y a la administración de justicia.

La Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos ha modificado actitudes; por ejemplo, en lo que se refiere a los regalos de Navidad. Yo devolví a directores de periódicos, a empresarios de buen nivel y a otros, los regalos que excedían lo que la ley me autoriza a aceptar.

Con los sindicatos he hecho lo mismo. Por ejemplo, los petroleros, hace algunos meses, me preguntaron si me podían regalar una pintura de Morelos. Cuando me la trajeron me di cuenta de que era la misma que poco antes me habían ofrecido en venta por un millón y medio de pesos, pues es del siglo XIX. Yo la mandé valuar y me dijeron que era una copia, por cierto no de las mejores, por lo que no debía valer más de 500 000 o 750 000 pesos, así que decidí no comprarla.

El sindicato de petroleros me envió la pintura con un certificado de autenticidad que señalaba que el valor de la obra era de seis millones de pesos. No sé si les tomaron el pelo o ellos me lo quisieron tomar a mí. El hecho es que al recibir el cuadro decidí cumplir con la ley y enviarlo a la Contraloría General de la Federación para que pasara a formar parte del patrimonio nacional. Lo mismo tuve que hacer esta Navidad con el reloj de mármol rodeado de candelabros que me mandó el sindicato de maestros.

Regresé muchos regalos, aunque éstos ya no sean como los que llegaban antes. Por ejemplo, Manuel Espinosa Yglesias les mandó a todos los altos funcionarios una charola con dulces poblanos, señalando que le hubiera gustado enviar un regalo más significativo, pero que estaba consciente de que la ley lo prohibía. Yo no he querido darle mucha publicidad al hecho de que no acepté regalos, porque no quiero que se piense que lo estoy haciendo para ensalzarme.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.